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Impactante vídeo de como 1 persona contagió Coronavirus (Covid-19) a otras 10 en 30 minutos en un restaurante.

Que bien funcionan los experimentos visuales para que nos demos cuenta del peligro de contagio que supone cualquier virus, el coronavirus o un simple catarro común.

¡ENCUENTRA EL VÍDEO MÁS ADELANTE!

Asusta un poco ver como con nuestros hábitos y la interactuación entre seres humanios día a día. Con gestos que consideramos inocuos, que seamos transmisores de enfermedades casi sin darnos cuenta.

Lo que si está muy claro es que NO parece que tengamos mucha escapatoria a que nuestros semejantes nos contagien. Los hábitos básicos de higiene son los que marcan, al menos, alguna diferencia. Digamos esto para que no decaiga la moral entre los higienicamente luchadores, y no se dejen abrazar por el abandono en estas tan buenas costumbres.

La cadena japonesa NHC en colaboración con un grupo de científicos han realizado un experimento más que sorprendente sobre el contagio de un virus (Coronavirus, síndrome respiratorio agudo grave -SRAS- o un simple catarro común) dentro de una sala, restaurante o reunión de cualquier tipo.

La trama

Tenemos ante nosotros a 10 participantes en el experimento, entre ellos se designó a una persona como una persona infectada. Este sujeto en un arranque de total higiene (modo sarcasmo On) tose en su mano.

Para simular la impregnación de todo tipo de sustancias mucosas en sus zarpas, se le aplicó una pintura fluorescente simulando sus mucosidades en la palma de la mano. Una vez asumido este hecho por todos se disfrutó a los comensales de un buffet durante 30 minutos.

Nuestro protagonista/antagonista – completamente anónimo – es el elegido para que, en la interactuación entre servicio y clientes, propague su infecta arma vírica. Se dieron indicaciones precisas para que las personas de la sala mantengan el máximo nivel de alerta y pongan cuidado en que tocan y como lo hacen.

El personal que atiende a los comensales, camareros y demás servicio, como medida contra la infección, separan los platos y frecuentemente intercambian las pinzas y demás enseres compartidos entre el convite. A su vez insisten a los comensales a lavarse las manos con frecuencia, de hecho muchos lo hacen varias veces, incluso los hay que usan geles hidroalcoholicos.

«Un lugar donde la mayoría no especificada puede tocarse fácilmente se llama superficie de alto contacto, que alberga peligro. Quiero que estén al tanto de los riesgos y tomen las medidas apropiadas»

El experto nos da indicaciones.

El catedrático Hiroyuki Kunishima, de la Facultad de Medicina de la Universidad de St. Marianna dijo a los comensales

Bien, aunque aparentemente parezca un entorno controlado se masca la tragedia – como somos los españoles de criticos con nosotros mismos – el experimento lo han realizado japoneses. Hay quien diría que en España el contagio hubiera sido infinitamente mayor… Pero no, señoras y señores «En todas partes cuecen habas…»

Pasados 30 minutos, los organizadores apagaron las luces de la sala e iluminaron el improvisado comedor con luz negra, 

Tengamos en cuenta que la sustancia fluorescente ¡SÓLO FUE INOCULADA A UN SUJETO! Cuando los comensales se miraron unos a otros, pudieron comprobar que absolutamente todos tenían las manos impregnadas con el líquido usado para simular el contagio.

Los más descuidados – tres de ellos – tenían restos en la boca, la nariz y otras partes de la cara. Todos los elementos de la sala, servilletas, platos, asas de las jarras y utensilios para servir estaban llenos de marcas. Es un ejemplo que muestra a la perfección una situación real de contagio en un espacio reducido y con un número no muy elevado de personas.

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Written by Quien dice ser

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